Comienza

En la escuela teníamos una asignatura que no era asignatura del todo. Si no recuerdo mal, se impartía una vez a la semana y la llamaban marrazketa librea. Durante una hora infinita, los alumnos podíamos dibujar aquello que quisiéramos, sin una temática impuesta, sin limitaciones de estilo. ¡Era un ejercicio de libertad! Algunos niños representaban su casa en cinco trazos. Otros, su familia. La alumna más aventajada pintaba un caballo perfectamente detallado, con pelos en la crin y una sonrisa prácticamente humana. Yo solamente dibujaba monstruos.

Monstr Continue reading

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