Félix Linares (pompas de papel, eitb)

(Texto extraído del programa Pompas de papel)

El vizcaíno Martín Ibarrola (Bilbao, 1992) acaba de publicar en la editorial vitoriana Ikusager el libro de relatos Percibo ciudad. Se trata de su primer libro publicado. Nieto e hijo de artistas (su abuelo es Agustín Ibarrola y su padre Jose Ibarrola) reúne catorce historias sobre monstruos y una denominada “historia real”. Son quince cuentos que “protagonizan aquellos individuos a los que vislumbras de reojo y normalmente olvidas”. Y que además deambulan por “una ciudad que sólo se puede ver de reojo”. Historias que surgen de la observación y de la imaginación. Continue reading

Oier Gorosabel

Percibo gatera (Martín sin su pantín)

(Garagoittiko Orakuluan argitaratutako kritika literarioa)

Martiñeri kritika demoledoria prometidu netsan, baiña boutade hutsian geratuko da gauzia. Liburua asko gustau jatalako! Ipoin batzu gehixago bestiak baiño, normala dan moduan, baiña orokorrian… nere frekuentziakin sintonizatzen daben idazkeria daka. Egunero ipoin bat irakorri dot, ez gehixago, bakotxari buruzko lau berba idazteko astixa hartuta. Galiziako lagun harek esaten zeban lez: “Lo bueno, si breve, dos veces breve”.

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Presentación en la librería Cámara

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Fotografía: Belén Ibarrola

Viernes 30 de octubre de 2015. Librería Cámara.

Parecía una bilbainada. Hicimos setenta galletas para vender setenta libros. Leire buscó su gorro de maestra repostera y elaboró esas deliciosas miniaturas diseñadas por Naiel y Jose. Sorprendentemente, se vendieron todas, todas, ¡alguno incluso llegó a comprar el libro sin la galleta de regalo! Amigos, familia, curiosos errantes. La librería Cámara alcanzó una temperatura inhumana, ¡rozábamos los 451 fahrenheit!, las miradas se volvieron candentes, las mentes se dehacían en un borbor asfixiante… y aún así, a pesar del calor, de la claustrofobia, qué bien sentó el hecho de que nos arroparais así de fuerte. Continue reading

Comienza

En la escuela teníamos una asignatura que no era asignatura del todo. Si no recuerdo mal, se impartía una vez a la semana y la llamaban marrazketa librea. Durante una hora infinita, los alumnos podíamos dibujar aquello que quisiéramos, sin una temática impuesta, sin limitaciones de estilo. ¡Era un ejercicio de libertad! Algunos niños representaban su casa en cinco trazos. Otros, su familia. La alumna más aventajada pintaba un caballo perfectamente detallado, con pelos en la crin y una sonrisa prácticamente humana. Yo solamente dibujaba monstruos.

Monstr Continue reading